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Con el deseo de ahondar y completar la reflexión de los mitos en sus comparecencias públicas, ha contado con la participación de escritores,arquitectos y otros artistas plásticos.

 

 

 

Agua densa, ¿quien navega?

contra el alba, contra los arrecifes.

Barca inmóvil, estrella apagada.

Empuja el viento la vela y no la tensa.

Nudos, anclas, mástiles, remos.

La vela mudose en limbo.

Un bulto en el casco vacío

a merced de las metamorfosis,

a merced de todos los estrechos,

a merced de todos los rumbos.

Y el viento que aún peina las ondas

es viento perdido.

 

Cesar Antonio Molina (Catálogo de Prometeo, no debiste traer el fuego)

 

 

En la hidra del mar

 

Si ya solo ves sombras en el agua

húndete en el espejo del corazón,

busca la trama transparente

que refleja

el secreto

de la vida.

Verás como se inclina blanca

en su cristal

la llama.

Verás la benéfica lluvia

del enigma

y ese solpo

cruzando el invisible

por modular

la materia del amor.

Y en la hidra del mar

asomará la gota de la unión

que es toda forma

y ninguna

y también eres tú.

Mírala

hasta con ella confundirte

y háblame luego de su interior camino.

Yo nada sé

del color de tus ojos

como lo ignoro

todo

del olvido.

 

 

 

Clara Janés (Catálogo de Narciso, el espejo de mi soledad)

 

 

NARCISO

 

Arquea levemente el cuerpo.

Inclina la cabeza.

Busca el reflejo sobre el agua,

imagen de si mismo que en el fondo

tiritando se fija.

¿Se descubre? ¿Por dentro

penetró la mirada? Ha oscurecido

la luz o ha iluminado

la sombra.

Escatológica

contrasta una figura

con otra. Ya en el fondo

del fondo más profundo

pudiera dar con él, pudiera,

consigo mismo dar y comprenderse,

superficie sin vello,

volador que, sin alas,

se ha condenado al pozo,

de una mirada. Angustia

de nada descubrir,

de verse solo agua, enamorado

de una imagen de sí, la superficie

de aquel pozo insondable que es él mismo.

 

 

 

Jorge Urrutia (Catálogo, Dioses como hombres, Museo Wurth, La Rioja)

 

 

 

PROMETEO Y EL LIFTING ETERNO

 

Hoy, por ejemplo, soy Prometeo liberado.

¿Ayer?

Digamos que, hasta ayer, he sido Prometeo encadenado.

¿Y mañana?

Mañana podré serlo todo, hasta hombre.

 

Seré Proteo el de los setenta rostros. Seré Dánao, el de las cincuenta hijas. O seré Perseo, con la cabeza de la Medusa en la mano alzada: así. Acteón seré, contemplando por el ojo de la cerradura el culo de Artemisa, curiosidad por la que recibiré una sanción. Orfeo, el también indiscreto, también he de ser, y también me castigarán por ello, sin la bella Eurídice. Penteo, el ingenuo, vestido de bacante, seré. Orestes, el justiciero; asaz cruel, cariño. Oye, Hipólito, te llama mamá...Tú, Tiresias, no desveles que ella-la mujer- goza nueve veces más que tú. Adonis, de mi sangre nacerá la rosa, como de una lágrima de Afrodita florece la anémona. Jasón, imbécil, ¿acaso no sabías quién era Medea? Ganímedes, tan bello que tu padre te ha vendido a Zeus, por dos caballos blancos, para hacerte su copero. Dionisio, venga, llena mi vaso de tu veneno, hasta los bordes. Antínoo, deja que te abrace; Adriano, como los dioses. No. Tolomeo, no; no permitas que los cabellos de Berenice se conviertan en estrellas. Sí, claro, Sísifo habrá que ser, ya lo sé, tan astuto-que eso no lo dijo Camus- como no menos su enredador hijo Odiseo- que Laertes no fue tu padre, como sabes-;¿pero de que os sirve vuestra inteligencia?,allí tienes a Penélope, y ahí está tu roca; parecéis Tántalo. En fin, Epeo, mira, amigo, después de todo, constrúyeme otro caballo gigante de madera, como aquel; lo volveremos a intentar.

Ser el propio Albert Camus. Incluso, Sartre. Incluso.

 

¿Y ahora? Sigue imaginando. Lo intentaré. Figúrate Narciso, mirando en el espejo. Me lo estoy figurando. ¿A quién buscas? A Zeus. ¿Qué buscas? El fuego. Tendrás que ir a Delfos. ¿Me darán razón? Allí se nos dirá algo. ¿De Zeus? Y del fuego, y de Ganímedes. ¿Vienes? Te acompañaré, hermano.

Caronte, no te cobres el viaje. Volvemos.

 

 Ignacio Amestoy  (Catálogo de Prometeo, no debiste traer el fuego)

 

 

 

 

"El andamiaje de los sueños"

Cuaderno compartido con el poeta Ángel Fierro

 

 

 

 

 

La escultura pública bajo la mirada

de
Esperanza d’Ors

ENSAYO A DOS VOCES

Alba Gómez García

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CONTENEDORES HUMANOS ESPERANZA D'ORS

La obra de Esperanza d’Ors es luminosa y poética, en el sentido sagrado que tiene lo poético, universal y potente, que indaga significados más allá de lo puramente estético. Es la consagración de lo humano -hoy ya apenas orfandad deambulante por este páramo mundo-, una puerta de entrada a la conciencia, que conecta con aquello que urge salvar, con la humanidad que merece ser recordada, la que pide a gritos que la rescatemos de estas tinieblas, aquella que soñó que pudiéramos llegar a ser algún día una especie merecedora de respeto y perdón.

JUAN PAJARES  ( Mitos humanos, Leon)