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CRÍTICAS  (EXTRACTOS)

 

"Que entre los pocos escultores españoles de hoy que logran un clasicismo vivo, un clasicismo que no es un neoclasicismo, figure  Esperanza d'Ors, es algo plenamente lógico. Lo raro, llevando el apellido que lleva, hubiera sido lo contrario: verla entregada a alguna tendencia partidaria de la muerte del arte, o de su inmaterialidad, o de su disolución en la vida".

Juan Manuel Bonet  ( Catálogo exposición AFRODITAS )

 

"Confieso mi perplejidad ante el inesperado descubrimiento de Esperanza d'Ors, joven escultora que apunta rasgos de sobresaliente talento. Su obra parece el resultado de una comprensión de los grandes maestros de nuestro siglo y la consecuencia de una dilatada e intensa experiencia plástica, pero nunca producto de unos primeros tanteos, del comienzo de una trayectoria artística."

Francisco Calvo Serraller ( El País )

 

En la obra de E. d'Ors se encuentra asimilada esa situación de cuestionamiento del arte, intrínseca al proceso de la modernidad, aunque ella ha sido capaz de encontrar una salida a la parálisis que afecta a muchas manifestaciones plásticas actuales. Su reflexión sobre el cuerpo humano, ese lugar desmontado del sujeto, se proyecta hasta el terreno de la mitología, trenzado en su capacidad narrativa excepcional."

 Fernando Castro Florez ( No mueren los dioses, Catálogo Exposición, Mercado del Pescado, Oviedo )

 

"Tiene un fino instinto poético que se aplica a la construcción de metáforas visuales tan sutiles como intensas."

 Rubén Suárez ( La Nueva España, Oviedo )

 

"Sus figuras antropomórficas no son estatuas que concluyen en la superficie de la forma, por el contrario, se trata de obras que reclaman una atención al espacio circundante por medio de una serie de objetos y elementos, exentos al cuerpo principal, convirtiendo a éste en escenario del drama. Así sus personajes entre el "kuroi" antiguo y el posmoderno maniquí, cobran vida dramática y el espectador se interesa por sus acciones."

Javier Maderuelo ( Babelia, El  País )

 

Esperanza d'Ors procede, entre otras artes y disciplinas del teatro. Y puede que eso marque su estílistica y su dramatismo de escultora. Hay una poética del gesto, que en su fijación espacial, se alimenta de la esencia misma del teatro."

Javier Villán ( El Mundo )

 

"Esperanza d'Ors es un caso singular. Pocos artistas actuales, que trabajen en el convencimiento de lo moderno, se basan en técnicas de tan honda raigambre clásica. A la escultora podría cuadrarle el apelativo de "neoclásica y posmoderna", sobre todo por lo que su obra explica de tiempos superpuestos, de miradas y complicidades entre la historia y el presente."

José Ramón Danvila ( El Mundo )

 

"Recupera de manera certera el valor y el significado del mito. La desazón que la obra irradia expresa la potencia de la metáfora adecuada, y que su trabajo desprende una energía que emana de las propias obras."

Pablo Llorca ( El Mundo )

 

"Sus esculturas poseen densidad formal y una gran fuerza estética. Son expresión , decantada y nostálgica de nuestra condición de pérdida y extravío, no menos intensa es su condición itinerante, nómada, en la que desgarradamente vive el hombre de hoy, y que ha sido uno de los puntos de mas viva obsesión del arte de nuestro siglo."

José Jimenez ( Los laberintos de Ícaro, catálogo )

 

"Aunque puede ser considerada como una renacentista dogmática, es una artista que no busca "la belleza por la belleza".Su obra apuesta por la reflexión en un mundo donde todo es" humo, es negro, es sombra".

Rafael Sierra ( El Mundo )

 

"Esperanza d'Ors" esculpe la dignidad del hombre". Solo, en medio del dolor, perseguido, cuando el deseo,-ese fuego mas poderoso- parece que se apaga, surge paradójicamente una fuerza, voz o imagen que enuncia algo simple pero difícil:"hay que continuar". Esa es una tragedia que se escucha, en el fondo mineral de la verdad, en esta narración que se apoya sobre esa tierra que es nuestro destino."

Fernando Castro ( Prometeo, no debiste traer el fuego, Catálogo )

 

"Evocando el cansancio del hombre contemporáneo, estas esculturas interesan no solo por lo que dicen, sino sobre todo por lo que callan y sugieren. No son ni esculturas protesta ni exhortaciones a la interioridad (no hay nada que nos permita hablar de la nostalgia del paraíso); apuestan mas bien por la esperanza que cabe tras la aniquilación de la inocencia. Por eso, no moldean gritos, sino que articulan silencios; por eso cantan a la potencia de la impotencia."

Pablo d'Ors ( Nuevos Mitos viejos, Leganes, Madrid, Catalogo )

 

"Yo me atrevo a decir que solo hay un hombre en estos barros salidos de la mano de la escultora, pero la historia que de su larga epopeya se nos cuenta y ofrece es la de todos los hombres que hemos sido, y aún esperamos ser, en su plural acepción de titanes de una empresa soñada, hijos sumisos, presos de la buena conciencia, luchadores de la consanguinidad."

Vicente Molina Foix ( Prometeo, no debiste traer el fuego, Catálogo )

 

"Es una autora comprometida con la actualidad, como corresponde a estos tiempos modernos, en los que el arte ya no quiere ser espejo, símil con el que designaba lo artístico como mímesis de lo real, sino lámpara, irradiación de una artista que se esfuerza en iluminar nuestro camino, pero que a la vez nos devuelve una imagen empañada de nosotros mismos."

Luis Feas ( La voz de Asturias )

 

"Edo nos hace ver que ha ganado la batalla contra las medidas, porque lo que se llama o debiera llamarse escultura, es el exacto control de las medidas del objeto: una medida exacta, justa, es la que permite que una escultura viva en el entorno casi siempre competitivo y desolador del interior-exterior en la que se la coloca."

Eduardo Arroyo ( Museo de Santa Cruz, Toledo )

 

"Ha logrado una figuración original, reconocible, protagonizada por la indefinición sexual. Como exvotos religiosos de un tiempo perdido, exploran mitologías mediterráneas o se adentran en la reinterpretación de pasajes bíblicos. La variedad de planteamientos y soluciones es sorprendentes; es capaz de resolver sus esculturas tanto en pequeño tamaño como en el formato monumental."

Ana Fernández ( El Cultural del Mundo, Oviedo )

 

"Conmueve el hecho de que E.d'Ors, en una época de mayor individualismo agresivo y excluyente, nos proponga una catarsis mítica a través de la figura emblemática del "bello Narciso". Mas que el Narciso estético, paradigma de belleza, a nuestra escultora le interesa el Narciso ético, que aquí se despoja de su individualidad masculina para asumir la esencia de una humanidad andrógina."

Antonio González ( Catálogo de Narciso, el espejo de mi soledad )

 

"Una de las producciones mas ricas de nuestro país, en lo que a simbolismos y alegorías se refiere, es la de E.d'Ors (1949), que estructura su trayectoria en series, inspiradas en diversos mitos que interpreta en clave actual, tratando de reflejar su momento histórico: una obra que emana conocimiento e investigación, y lo que es mas, una conciencia social, que profundiza en las limitaciones del hombre y el modo de llevar adelante su propia existencia."

Raquel Barrionuevo ( Reexistencias: escultoras del s.XX )

 

"Sus esculturas son siempre figuras nocturnamente desnudas o casi,-a la manera de Rilke-, que es como decir figuras vacías y vaciadas de mascaras retóricas y llenas de soledad, comenzando por la propia apariencia, por otra parte tan extrañamente clásica-sin serlo-, y atemporal-desmintiéndolo siempre-, que desasosiega, como si se tratase de un misterio que se resuelve en la vida misma de quien mira e indaga, reclamando como protagonista necesario para acabar la obra, para darle sentido, completándola al añadirle su interpretación, haciéndola suya. Por eso intencionadamente sus obras parecen al tiempo inacabadas o recién despojadas, y ahí, en ese instante suspendido, es donde se revela el significado de sus figuras desnudas, donde aparece la escultura en toda su plenitud, tanta que a veces llevan consigo su espacio arquitectónico propio, el que la escultura genera."

Delfín Rodríguez ( EntreArte II, Palacio de Revillagigedo, Gijón )

 

"Como Giacometti en 1930, la escultora dota a sus bronces figurativos de estructuras abiertas, creando puestas en escena de carácter teatral, representando e interpretando a un mismo tiempo la figura humana y el espacio que la contiene, o también relacionando estrechamente la figura con los objetos, o asimismo, estableciendo composiciones de varias figuras, las cuales van desde lo representativo a lo grotesco, dentro de una relativa estilización formal.."

José Marin-Medina ( El Cultural de El Mundo )

 

"Ellos son los arquetipos que buscaba el soneto de Borges en su propia niebla, y son las figuras grises que se alejan en el poema de Apollinaire, y son los que nos sacan la lengua, se burlan de todo, ya hechos bronce, porque se saben eternos. Ellos, esos remedos de dioses y hombres, hechos por una mujer sabia y espiritual, ellos que son simulacros como el Golem, nos sobrevivirán. Y desde su atalaya de cabezas mínimas, de cuerpos helados, sin corazón saben que hubo un tiempo de Ángeles que realmente volaban tendiendo a los hombres sus magníficos cálices, aunque ahora se burlen con su burla plenaria."

Marcos Ricardo Barnatan ( El Mundo )

 

"El eco del tiempo comprimido, inabarcable, late en los relieves de E. d'Ors; la modernidad del legado egipcio, con su capacidad de síntesis, y el soplo helénico que hace vibrar los cuerpos y los redondea. Y esa repetición anónima de los cuerpos, esa rigidez que enlaza con la sobriedad estilizada y repetitiva de lo contemporáneo, con el anonimato serial de los desnudos, que se hacen trascendentes y nos reflejan. Modernidad y tradición fundidos, pero siempre desde un lenguaje propio, que enlaza sin rupturas con todas las obsesiones de la artista: simplicidad y eternidad de formas."

Lourdes Ortiz ( Homenaje a Alejandría, Catálogo )

 

"Con cierto aire arcaico esta escultora halla una suma de aconteceres bajo  una estética compositiva de halo entre lo místico y lo onírico. La razón entones entra en pugna con lo empírico, convergiendo ambos aspectos en la idea trasmutada que hace de esa plasticidad, una señal en la que cabe si no la denuncia, si el desconsuelo reflexivo de todo cuanto es normal pero irremediablemente abriendo cuestiones de orden filosófico"

Juan Antonio Tinte ( El Punto de las Artes )

 

"La mayor parte de su obra ha versado sobre la mitología clásica y moderna, reapareciendo las figuras de Prometeo, Afrodita, Sísifo, Ícaro o Dédalo en esos escenarios peculiares y mínimos que imagina la escultora: sus poderosos andróginos conviven en la materialización de sus anhelos y sufrimientos y la obra se convierte en un elegante jeroglífico. En este "clasicismo vivo", el dolor que atenaza al héroe no es distinto del que desgarra al hombre moderno."

Javier Rubio Nomblot  ( ABC )

 

"En el monumento "Devolución de Prometeos" de la Biblioteca José Hierro de Usera, las grandiosas figuras de Prometeo no nos conmueven por estar encerradas en esa jaula o porque no sepan angustiosamente donde les llevan, sino porque no nos miran, ya que desde su indiferente introspección, desdeñan la supuesta cárcel en que les hemos atrapado y elevan su tranquila mirada y altura a una eternidad infinita a la que ellos se dirigen o son conducidos y esperan, expectantes, llegar.

Carlos d’Ors ( Biblioteca José Hierro )

 

"Bajo sospecha ahora tanto la firmeza de Roma, como el tiempo que la borra, la escultura de Esperanza d'Ors se construye, desde ese escepticismo bifronte, mediante el uso de un arma que es en muchos sentidos, como la propia duda que la origina, de doble filo. La ambivalencia que marca su actitud tanto hacia el clasicismo como hacia la memoria de la vanguardia, en su significación y en sus lenguajes, se materializa así a través de un mecanismo que es moneda de dos caras de idéntico valor. Me refiero por supuesto, a esa ironía que impregna todo su discurso y que es indisociable del oscuro dramatismo subterráneo que sospechamos de continuo en sus piezas."

Fernando Huici ( Museo de Santa Cruz, Toledo, catálogo )

 

"Bajo el lema "Los laberintos de Ícaro" E.d'Ors ha desarrollado un discurso teniendo como pretexto el mítico y paradigmático personaje. La idea central no es otra que la necesidad que ha sentido la artista de expresar aquella ilusoria ambición del hombre de elevarse por encima de sus terrenales fuerzas. El gozoso resultado son estas silentes y enigmáticas figuras que en su mismidad, como nos diría Zubiri se pliegan sobre si mismas tratando de olvidar aquel delirio nacido del anhelo mas profundo del hombre: el de traspasar, sobre-volar, su propia condición."

Manuel Romero ( Catálogo de la XVII Bienal de Alejandría )

 

"Estos Prometeos grandes, graves y cenicientos no son materia de tragedia. Si acaso de estadística. A pesar de que son muchos, nunca logran robar el fuego. Su destino no es trágico, nadie los castiga, no hay buitre, no hay Cáucaso, no hay roca, no hay hígado roído. Son devueltos a su lugar de origen.

Esculturas devueltas a su lugar de origen.

Devuelto por ausencia de destinatario.

Esperanza d'Ors se dirige a la forma tridimensional como para hacernos reflexionar también, en tres dimensiones. Sus Prometeos enjaulados son monumentales pero poseen una remota dulzura. Los rostros de las figuras aparecen como lavados para acomodarse a todas las edades y a todas las razas. Algunos esperan, agarrados a los barrotes, uno de ellos mira al cielo. Una mujer cruza los brazos sobre su pecho como en gesto de indefensión. Otra toca su vientre esférico, que guarda una vida enjaulada dos veces. Todos miran en la misma dirección: al lugar al que les llevan de nuevo, al lugar al que regresa, al lugar del que partieron.

Caminamos alrededor de la escultura. Nuestro movimiento pone a la propia jaula-barco en movimiento. Las miradas de los expulsados se encuentran con las nuestras y nos vemos reflejados en sus ojos, que expresan siempre una patética tristeza. Pasan a nuestro lado, un barco que se dirige a otro lugar. Ahora les vemos ya de espaldas, anónimos, grises como el humo. Finalmente, seguimos nuestro camino en busca del siguiente instante del tiempo, y del siguiente, y del siguiente. Y con nuestros pasos, el barco- jaula se aleja irremisiblemente hacia el pasado, hacia el origen."

Andrés Ibáñez ( Inauguración, Biblioteca Pública de José Hierro, Usera )

 

"Mitología y dramaturgia fueron inseparables en los teatros griegos donde los hombres hablaban con los dioses entre iguales. Tambien la vida familiar de la artista ha transcurrido entre el barro y el hecho teatral. El artificio, la impostura y la tramoya son ingredientes comunes de las artes.

Presenta Esperanza d'Ors esculturas que sangran en silencio y recogen el eco del dolor ajeno. Océano de mitos, el mar es uno que desde las orillas de Troya se desborda por las columnas de Hércules hasta las Hespérides donde zozobran las pateras de supuestos argonautas en busca de vellocinos de oro.

Desglosa temas tan permanentes como los sentimientos humanos, muchos siglos han pasado ya sin sentir nada nuevo. Y lo hace con el discurso formal de la modernidad de una artista que concibe su obra para los espacios públicos porque los mitos siempre fueron el lenguaje del pueblo."

Juan Ignacio Ramírez (Museo Wurth, Catálogo)

 

"Artista que se inserta en las corrientes últimas, neometafísicas y neonarrativas de carácter figurativo, ha ahondado siempre en el lado mas humano del Parnaso y de las deidades olímpicas." "Profundiza en los misterios que se refieren a las tensiones entre el cuerpo y el alma, el placer y las penalidades que acarrea la acción, la tentación de lo inalcanzable y la soledad que presagia la muerte."

Antonio Bonet Correa (Museo Wurth, Catálogo)

 

LOS MITOS

Desde hace años, exactamente desde que se inauguró la obra ‘ Los cuatro elementos’ de la escultora Esperanza d’Ors en lo que iba a convertirse en plaza principal de La Lastra ( en realidad no deja de serlo a pesar de la sensación que exhibe toda la Lastra de permanecer in solitudine), cada vez que salgo de Puente Castro, camino del centro de León, en vez de dirigirme por la ruta habitual a través de Santa Ana, me meto en la citada urbanización, conduzco por sus avenidas vacías, me tomo un café junto al Inteco, y me dispongo a ver la obra majestuosa de la nieta de Eugenio d’Ors. Si me apetece a menudo detenerme a observar los cuatro elementos estructurales que la componen (el aire, el fuego, el agua y la tierra), tan explícita y monumentalmente representados en la obra de la escultora madrileña, es porque también, desde hace años, me convertí en admirador de su trabajo: en mi casa ‘duermen’, envueltos en silencio y admiración, además de una terracota que adorna el porche de la casa, varios de sus ‘Mitos’ (a pequeño tamaño, como puede imaginarse): un Ícaro, un Prometeo y un Narciso –mi sombra es un Giacometti, la escultura que compite con las alargadas del famoso escultor suizo y que definitivamente he colocado junto a un cuadro de Sendo, el pintor leonés»–.

En aquel 2008 la escultora me invitó a la inauguración de la majestuosa obra en la plaza reseñada. Como me cuesta poco trabajo desplazarme a mi tierra, allí que me fui, al escenario donde persisten aún, a duras penas, las esculturas que Esperanza depositó con la homónima esperanzadora ilusión de que el pueblo leonés disfrutase de ellas: una exposición límpida de sus ‘Mitos’ en la plaza central de La Lastra, un espacio monumental con luces programadas cambiando de color, lugar insólito y extraterrestre ahora a causa de la soledad y el abandono. No es que León sea, en ese sentido, el paradigma de la ruina y despropósito inmobiliarios: muestras de todo tipo existen en la mayoría de las capitales del país. Pero cierto es que, si no llega a ser por el edificio del Inteco, en cuya estructura se apoyan, siquiera de forma figurada, sus esculturas, ( las que. en su día, el alcalde Francisco Javier Fernández inauguró como paradigma de modernidad cultural de nuestra capital) se habría convertido en una urbanización desolada y triste.

Quienes, de alguna manera nos sentimos atraídos por el trabajo de cualquier artista, nos duele el deterioro de la obra pública leonesa de Esperanza d’Ors, sobre todo porque ella mima con detalle la ubicación de sus obras, bien sea en Madrid, en Oviedo, en el País Vasco, en Mallorca o en Alicante. Yo he visto la mayoría de estas obras (recuerdo haberme extasiado en el puerto de Alicante ante ‘El regreso de Ícaro con su ala de surf ’, algo así como el milagro de Pedro caminando sobre las aguas. O en Oviedo el Monumento a la concordia, en la plaza del Carballón), todas ellas tan monumentales como la de La Lastra, y sin embargo acogidas por un entorno apacible que parece incitar al paseante a pararse ante ellas.

Y por eso me parece doloroso que estos desnudos, clásicos en el trabajo de la escultora madrileña, exhiban en La Lastra, más que la evidente genialidad de su autora, el pintarrajeado de los ‘ artistas de la noche’, de los del chunda chunda, los del qué passacontigo y los gamberretes a los que hay que permitir todo, que para eso son jóvenes. Pensando en todos ellos, en los que no entienden lo que significa libertad de expresión, la artista ha enviado a sus amigos, como forma de sumarse a la marea humana ligada a la masacre parisina de hace unos días, la fotografía de su escultura ‘ Camino de compasión’, pieza que se encuentra, precisamente, en nuestra capital, sobre la tumba de Jaime Quindós, el famoso hotelero y mecenas cultural leonés, íntimo amigo que fue de nuestra protagonista.

MANUEL VICENTE GONZÁLEZ
(18 ene. 2015 La Nueva Crónica)

 

 

CONTENEDORES HUMANOS ESPERANZA D'ORS

En la galería madrileña Modus Operandi, Esperanza D'Ors presenta 15 grabados con el título de Contenedores humanos. Sus frecuentes agrupaciones escultóricas de individuos en acción deliberada se ofrecen ahora como un prensado amontonamiento de personas tratadas bajo una indeseable condición de mercancías transportadas o bajo control. Es inevitable pensar en pateras, bodegas de barcos o tiendas de refugiados. Persiste el legible clasicismo inspirador de la escultura de D'Ors, siempre en diálogo con la estilización de la vanguardia. Las figuras amontonadas no pierden su silueta ni su volumen, como si la artista nos quisiera recordar que su drástica esencia individual exige atención personalizada.

Manuel Hidalgo El Mundo  18/02/2017

http://www.elmundo.es/cultura/2017/02/18/58a749e246163fbf128b468d.html

 

CONTENEDORES HUMANOS ESPERANZA D'ORS

Aunque puedas volar

En el paseo de La Lastra, cuatro esculturas nos recuerdan que no todo está perdido. Me resulta imposible pasar delante de ellas sin conmoverme. Por su belleza, pero también porque en mi corazón irán siempre asociadas a quien ideó que estén allí: el hotelero y gran creativo Jaime Quindós. Lástima que este conjunto escultórico, que representa a los cuatros elementos, esté necesitado hoy de unas horas de iluminación nocturna, para que pueda cumplir su misión de creador de atmósferas, que esa y no otra ha de ser la función del arte urbano. Su autora, Esperanza d’Ors, ha inaugurado en Ármaga Mitos humanos, en la línea de sus anteriores indagaciones sobre la mitología clásica. Sus esculturas son sutil proclamación sobre la pervivencia de la belleza y la verdad en nuestro mundo herido. Para el cartel se ha seleccionado una pieza exquisita, Touch the sky (Toca el cielo), inspirada en un poema de Borges. Nos muestras a Ícaro subiendo por una escalera de mano, pese a tener alas. O más exactamente, en tres peldaños de su ascensión. A veces, aunque las tengas es indispensable subirlos, pues forman parte del camino. Estuvo acompañada por su marido, el periodista y dramaturgo Ignacio Amestoy, con quien conversé sobre una de sus producciones teatrales La última sesión de Freud, imaginario encuentro entre Freud y C. S. Lewis, en las inmediaciones de la II Guerra Mundial. Ambos, d’Ors y Amestoy, siguen derrochando sencillez e inteligencia.

Quienes se pregunten si la figuración tiene aún algo que ofrecer deben acercarse a ver esta exposición, donde la mirada se te puede posar en cualquiera de las esculturas y no sentirse escupida. Ahora bien, para ello es indispensable, como en este caso, que la obra se apoye en un sólido dominio técnico. Aquí un mundo propio dialoga con el mito; o sea, con el nosotros colectivo. Escultura figurativa que tiene detrás pensamiento y emoción. Ícaro sube por una escalera de mano, que lleva al cielo. En efecto, cabe preguntarse ¿por qué lo hace así? Tiene las alas que le hizo su padre. Pero la buena escultura no es mensaje cerrado, sino interpretación del que contempla. La mía es que en el arte y en la vida no te puedes saltar peldaños, aunque puedas volar.

Eduardo Aguirre   AL TRASLUZ, diariodeleon.es 07/03/2017